
Ser como un vaso de cristal (de bohemia). Todos acabamos por colmarnos, copa de champán o botella de calimocho. Rebasar y decidir que achicar no sirve de nada.
Podría hablar de cómo en un día gris, como lo es hoy, las gotas echan carreras por la ventanilla del bus, y bla,bla,bla. La imagen típica. Pero es que son AUTÉNTICAS RIADAS que arrasan las dichosas gotas deformando la imagen.
Entran ganas de mear. Te recuerda a la obra de algún artista moderno con cascadas. Finalmente te lleva al recuerdo. Una playa. Abrir los ojos y no ver nada salvo la orilla y la arena arada alrededor de nosotros. Nos podría haber comido la máquina limpiadora esa, pero nada habría tenido sentido entonces. Casta piña con cuerpo de resaca, una mancha oscura en la arena difuminada por la densa niebla.
The show must go on a pesar de la nostalgia que trae la lluvia. La seriedad en los rostros y la impaciencia de la gente. A mí siempre me trae buenos recuerdos o clima galego. Cada estado climatológico deberíamos asociarlo a un recuerdo bueno (entrañable, irrepetible, cómico, pasional o incluso lujurioso) así no habrían días malos.
…
Y el tiempo, como los estados de ánimo puede cambiar en 2 segundos; cuando escribí esto hace unas horas estábamos borrascosos, ahora el sol nos hace entrecerrar los ojos.
Quiero ser mi propio clima.
1 comentarios:
Digo lo mismo que antes. Que un verbo florido se desperdicie es trágico, coño. Si ocultas algún escrito, pásamelo por mail.
Un saludo!
Publicar un comentario en la entrada