06 marzo, 2006

Pt4

MEEEEEEC.BONO NO VÁLIDO.

El imán nunca le fallaba, era lo bueno de vivir en el centro, podía apañarse con bonos de 10 sin necesidad de comprarse el abono, lo cual suponía un ahorro considerable. Supuestamente a alguien que utiliza transporte público a diario le convendría coger el abono mensual, pero no para la picaresca. El mítico truco del papel de fumar y el imán. Realizaba un viaje normal y pegaba el papel en la zona donde la máquina de los tornos marcaba el viaje en el billete, y cuando lo terminaba lo desimantaba, retiraba el papel, y acudía a la expendedora del metro a reclamar sus 9 viajes estantes porque se le había estropeado el billete. Y se lo cambiaban por otro con 9, así sucesivamente, obteniendo 45 viajes por la cara.
Era un buen sistema, tampoco había que ser un lumbreras para conocerlo, aunque cada vez se estaban volviendo más expertos los revisores y los de las taquillas, eso requería ir ampliando el margen de estaciones en las que cambiar los billetes, nunca ha sido recomendable delinquir dos veces en el mismo sitio. Sí, hasta eso es delinquir.
Ese día volvía a tocar hacer el paripé con la señora de la taquilla, la vieja del cardado. No fallaba, de lunes a viernes en su puesto, con la cara de bulldog inalterable. Respondía exactamente igual ante un: "DAME UN BILLETE DE 10", que ante un: "Hola buenos días, ¿me da un billete de 10 viajes si me hace el favor?", lo cual, a Julián le parecía el colmo del aburrimiento. Se ponía en el lugar de la señora y no conseguía comprenderla, sus empleos eran más o menos similares, sólo que en vez de la variedad de productos con la que lidiaba él, en el caso de la señora se limitaba a 3 o 4. Si además de estar haciendo siempre lo mismo, en tu expresión reina la monotonía, apaga y vámonos, pierde horas de tu vida. Puedes incluso quedarte estancado en el papel. Quién sabe si mantiene esa mirada indiferente mientras le hace la cena a sus hijos, o mientras su marido le dice que la quiere. Hasta en la rutina más lineal existen variables.
Mientras se acercaba a la ventanilla miraba de reojo a los seguratas, oigan, que ustedes tampoco pueden fumar. Inmensa cola de hora punta y finales de mes, el automatismo del día laborable.

-Hola buenos días, miree... que es que me quedan 7 viajes aún, y no me lee el "bille" en ninguna máquina.
-Démelo usted
-Aquí tiene ... yo es que no sé qué pasa con los malditos billetes, que con nada se estropean.
-Oiga, este billete está manipulado.
"Aiva, dios!"
-Cómo que manipulado....
-Lo que oye, usted ha hecho algo con éste billete porque tiene restos de papel pegado, así que no se lo puedo cambiar.
-Oiga, oiga, no tiene derecho a acusarme de nada, si los billetes son una mierda no es mi culpa.
-A ver, le repito que no le pienso cambiar el billete, así que o bien se va por donde ha venido y compra otro nuevo, o llamo a los de seguridad para que le retengan mientras viene la policía.
"Esta pivaaaaaaaaaa... me la lía, me la lía."". Decidió meterse en el papel de caballero indignado mientras sentía el ajetreo de la cola, que gracias a él estaba alcanzando longitudes desorbitadas.
-PERDONE USTED, NO SÉ CÓMO SE ATREVE A INSINUAR QUE YO, ¿¡YO!? HE TRAPICHEAO CON EL BILLETE COMO UN VULGAR RUFIÁN. SE LO REPITO, O ME DA MI BILLETE AHORA MISMO, O SOY YO QUIÉN LLAMA A LA POLICÍA PARA DENUNCIARLA POR NEGACIÓN DE MIS DERECHOS COMO VIAJERO.
-Oiga...
-¡NI OIGA NI LECHES! HE DICHO QUE ME CAMBIE MI BILLETE, SOY UN TRABAJADOR QUE COTIZA Y QUE TIENE DERECHO A HACER USO DEL TRANSPORTE PÚBLICO COMO CUALQUIERA Y, NO ESTOY DISPUESTO A QUE ME TACHE DE TIMADOR. ¡YO! TIMADOR, TRATANDO DE ROBARLE DINERO A UN SERVICIO PÚBLICO, ¿HAYASE VISTO!. LO QUE ES MÁS, CONSIDERO QUE ME DEBE UNA DISCULPA POR DUDAR DE MI HONRADEZ, UN CABALLERO COMO YO, QUE JAMÁS SE ATREVERÍA A ESTAFARLE NI UN DURO AL FISCO.

Miró de reojo al resto de la cola, reinaba el silencio, quizás su labia les había impresionado, seguro que conocían a la vieja y se solidarizaban con él. Desde luego, a pesar del discurso, las pintas que llevaba eran un indicador de que la señora muy probablemente le hubiera cazado, pero estaban de su lado. Eso le pasaba por ser tan jodidamente autómata. Por suerte, los seguratas debían de estar de ronda por los andenes porque sino habrían acudido a ver de qué iba el tipo ése, hubo suerte, la presión de la cola pudo con la funcionaria.

-Está bien, está bien... pero que sepa que a mí no me la cuela, le tendré vigilado, la próxima vez llamo a la policía directamente.
-BIEN, PERO DEME EL BILLETE YA, QUE TENGO PRISA.

"¡¡¡¡¡VICTORIAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!"

Cogió el trofeo y se desvaneció entre el tumulto de gente, con los ojos de la taquillera en la nuca. Si se hubiera girado a mirarla habría descubierto que su victoria no sólo consistía en haberle ganado el billete "by the face" sino que había conseguido por unos instantes avivar su mirada.

Murphy nunca fallaba, todas las escaleras por las que tenía que bajar hasta el andén estaban averiadas, o símplemente no funcionaban, cualquiera de las 2 opciones es posible porque a la gente le da por apretar el botón de STOP sin saber bien por qué y luego también sin saber por qué, nadie las encendía de nuevo.
Consiguió llegar al andén con el dedo gordo del pie palpitándole, se miraba las zapatillas y juraría que veía diástoles y sístoles. Hoy se sentaba. Por su madre que sí.

"El próximo tren llegará en 5 min" anunciaba el luminoso.

-Bien, podría ser peor.

"Ding,dong,dong, ding. Atención señores viajeros, Metro de Madrid informa: por motivo de avería el servicio de trenes permanecerá cortado y no se restablecerá en un tiempo aproximado de 10 a 15 minutos. Disculpen las molestias."

"Para qué coño hablooooo, si ya me lo decía mi madre, que lo que dices en alto, el tiempo tiende a invertirlo."
.
Ahí se quedó, sentado en el banco esperando 5, 10, 20, 30, 40 minutos... la paciencia estaba llegando a su límite máximo establecido, mientras el andén se iba llenando de gente, lo cual auguraba una ocupación extrema en el vagón y la imposibilidad de sentarse. "Si llevara escayola y muletas... al menos me cedían el sitio".
Pasados 50 minutos y con la cabeza embotadísima por el calor del metro, la espera y las vibraciones de exasperación que le rodeaban, decidió rendirse ante los acontecimientos y huir, como un cobarde, sí, pero había que tener en cuenta que era un cobarde lisiado. De nuevo en el vestíbulo, esta vez dirección a la salida, sin pasarse por ventanilla para reclamar su viaje (ahora que en realidad sí que era lícito), porque lo único que quería era llegar a casa lo antes posible y dormir. Estaba dispuesto a perder el dinero de una hora de trabajo en un viaje en taxi, lo del pie le superaba y el autobús le dejaba a 15 minutos andando de su casa, su hogar, su cama....

2 comentarios:

vdevendetta dijo...

jajaja q bien, actuaste rápido ante mi suplika de algo nuevo; así me gusta jeje. Está muy bien (lo del truko del metro recordad hacer el último viaje en bus o no gastarlo xq el metro el último viaje lo ralla x todos laos y llenarlo todo de papel es una movi; es q siempre se me olvida y nunka me vale el truko x mi parra jejeje) bueno como ves me siento muy identifikado en este caso cn Julián (aunke yo no tengo juanetes jeje)Por cierto aunke el texto este guapo ¿era necesario repetirlo? xDD esos fallos de imprenta... Si es q ya se sabe todo el día endrogandose aumenta la creatividad pero luego las cuestiones técnikas...

vdevendetta dijo...

por cierto pt3 ya había, así q me imagino q será pt4, q pena q con lo q me ha gustado el texto te tenga q hacer critikas técnikas, ¡creo q me vas a odiar!!