11 octubre, 2005

Y a falta de palabras...


Me mordí la voz. La cita completa sería "Sentí que se me encogía la garganta, y a falta de palabras... me mordí la voz" me quedé con ella según la leí, cosa más bien poco habitual, dado que tengo una memoria de pez acojonante. ¿Quién no se ha sentido así alguna vez? se encoge la garganta por extensión del nudo estomacal, seguro, y suele ocurrir que o bien no sabemos qué decir, o no podemos decir nada. En ambos casos mismo resultados. Silencio.
A algunos no les gustan los silencios, cuando es una de las cosas más deliciables que hay, tengo otra forma d clasificación de personas, los que los soportan y los que no. Los que no los soportan son los que se empeñan en hablar en cuanto se hace uno para llenar el vacío, parece que se sienten incómodos. ¿Incómodos porque no son capaces de pensar con alguien al lado? ¿temen que les lean los pensamientos? ¿o en realidad lo que pasa es que temen lo que piensa el otro y no le quieren dar tiempo para que siga elucubrando?. Lo peor que se puede hacer en esa situación es preguntar: ¿en qué piensas?. Esa pregunta está reservada para cuando la confianza no puede ya ser mayor, y se han vivido (y permitido) muchos silencios en otras ocasiones entre esas personas. Adelantándose a los acontecimientos y haciendo ese tipo de preguntas sólo se mete la pata, conseguirás una respuesta estilo -nada, o cualquier cuestión improvisada, porque la cuestión de los silencios es el saber interpretarlos. Los que apreciamos los silencios, es lo que esperamos del resto, sino perdemos el interés. Leer caras, posturas e incluso la manera de respirar, todo eso dice más que un puto ensayo escrito con los sentimientos a flor de piel.
Recordamos mejor algunos silencios que venticinco millones de palabras.
Siempre se acaba rompiendo, no sé por qué algunos se empeñan en no dejarlo estar.
Como en todo hay "extremistas del silencio" que en vez de mordernos la voz, parece que nos la hemos arrancado, y cuando queremos hacer uso de ella, las palabras se disfrazan esperando que el resto sea capaz de quitarle el disfraz y ver qué es lo que hay en realidad debajo, pero no todos son capaces, ni siquiera muchos lo intentan. Eso también es un defecto, esperar del resto algo que no sabemos si controlan, de hecho a mucha gente le crispa que le haben en código, a mí también me ha pasado porque el problema de los silencios y de las palabras disfrazadas es que son súmamente interpretables. Aquello del espejo que me comentó una amiga, interpretamos lo que nosotros pensamos, y por desgracia, no siempre coincide con lo que el otro trata de transmitirnos. Es un juego, pero del que quieres saber quién es el ganador sin equivocarte ni media, y en algunas ocasiones hay que romper la baraja y quemar los disfraces para comprender, aunque he de admitir que debido a mi inclinación sumamente silenciosa y manejadora de códigos dialécticos, muy muy muy pocas veces he roto la baraja y he pedido que me aclaren las reglas del juego. Por regla general disfruto con ello incluso quedándome con dudas, no me importa.
Porque cada silencio antes o después adquiere significado, si no lo comprendes lo comprenderás, igual que los códigos. Lo que hay que hacer es dejar páginas en blanco en nuestra mente por cada silencio, para posteriormente volver atrás y tener sitio para llenar de contenido. Si se olvida dejar hueco... todo es solucionable, unas anotaciones al margen y fuera, pero en ese caso cuando recorras tus recuerdos no encontrarás páginas en blanco y quizás no caigas en la cuenta de aquellas anotaciones a los márgenes que has de hacer. Es peor olvidar silencios que olvidar palabras. Si olvidas palabras, se crea un hueco en tus archivos, Si olvidas silencios... no hay nada.
Es posible que al intentar que la gente entienda nuestros silencios pasemos por presuntuosos en el caso de que no nos respondan como esperamos, cuando en realidad se trata de afinidades. Porque alguien no nos entienda no significa que les consideremos mejores o peores, pero sí diferentes. Presuntuosos no, ingenuos a veces, sí, porque al ser todo tan voluble a veces creemos que nos han entendido cuando en realidad no es así, sino que han aplicado la técnica "espejo". Leer lo que se quiere. Antes o después si leemos mal... nos damos el batacazo, y probablemente sea culpa de las palabras-mortadelo y de su autor, no del que interpreta mal.
Habiendo sido en ocasiones emisor y en ocasiones receptor, se aprende mucho de todo esto, aquello de "la experiencia es la madre de la ciencia" es real como la vida misma. Que vivan los empiristas, coño. Y una de las cosas que se aprenden a tener en este juego es PACIENCIA.. que mira tú qué bien pega con: EXPERIENCIA y CIENCIA. Lo que tiene que pasar pasa, SIEMPRE, aunque no sepas de qué manera, ocurrirá. Para bien y para mal, y es una jodienda, pero para ello está la paciencia para rellenar el tiempo que transcurre hasta eso de la manera más deleitable posible. Porque cuando las cosas llegan, todo se transforma y se ve distinto, ahí es cuando has alcanzado alguna meta y si dejaste huecos, con esos silencios, donde hacer anotaciones, es difícil que te sorprendas, porque los completas y todo encaja.
Una mirada es lo único que no engaña.....

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, soy Agatha, y quiero decirte que es genial este texto y que expresas cosas que siempre he pensado, también me ha hecho reflexionar...e incluso me ha ayudado.

Un saludo, pequeñuela, eres la leche...

Phobos dijo...

Eyyyyy gracias agatha!!!!!!!
jajajaja me alegro que encima le hayas sacado algo de partido.

Un saludo jefaaaaaaa, tú si que me comprendes!!!!!!
un beso

Anónimo dijo...

hola phibs!
soy... bucha.
ya te agregue al msn de los wevos como viste despues de pfff o mas... un desastre soy.
a lo que iba. me ha encantado lo que has escrito!!! cada vez que te leo me sorprendes.. parece que saber poner en palabras esas cosas que a mi me producen ese nudo en mi garganta.
eres la polla tia!

Anónimo dijo...

hola, soy kesito!!

no sabía si escribirte, ya que no te conozco mucho, y quizás te parezca algo entrometido, no sé...

sólo era para decirte que he leído 15 líneas y me encanta, y pienso lo mismo que agatha. creo que eres buena y sabes expresar lo que los demás sólo podrían entender habiéndolo sentido antes.

bueno, te dejo, que voy a terminar el texto!!! :D

Phobos dijo...

Entrometido?

Por Dios!!!!

Yo agradecida. En serrrriooooooo. Este tipo de cosas son las que me incitan a actualizar.

Un beso!

Anónimo dijo...

eyeyey Phibs
Sobran las palabras... de este tema hemos hablado varias veces. ¿Por qué, a veces, la gente se siente obligada a decir gilipolleces solo para creer que está a gusto, cuando el silencio es precisamente lo que nos indica el grado de empatía que tenemmos con una persona?

Phobos dijo...

"el silencio es precisamente lo que nos indica el grado de empatía que tenemmos con una persona"

Mira, has expresado en una frase lo que he intentado en tooooooodo el cacho-texto. ajjaja.
Danke por escribir.....