05 septiembre, 2005

La Semana


Comienza otra vez la cuenta atrás, esta semana más corta que el resto, afortunadamente, no porque hayan eliminado un día del calendario y figuren 6 días, sino porque a efectos personales la semana tiene un día menos, o el fin de semana tiene un día más según se mire. En cristiano para que nos entendamos, el viernes es festivo en esta nuestra Comunidad.
Hoy, lunes, luna. La luna siempre ha sido objeto de adoración por algunos pueblos, y de estudio por otros, adjudicándole poderes sobrenaturales. Representa los sentimientos de cada uno, en astrología dicen que tambien representa la vida cotidiana, para mí desde luego esta es la interpretación más aceptable. Cada lunes vuelta a la rutina, a la vida real, nos exilian del limbo que es cada fin de semana. Las semanas en general suelen ser malas... y los fines de semana buenos, aunque siempre hay excepciones en uno y otro bando, sino supongo que sería demasiado aburrido y previsible. Entre semana no hay tiempo para nada, y si lo hay no te apetece aprovecharlo (al menos a mí) porque esperas poder hacerlo en fin de semana con más tiempo y por tanto de una manera más gratificante. Entretanto lo único deseable es que pase lo más rápido posible.
Esperando a Venus (viernes) pasan los días, venus: el amor, todo lo bello y deseable. Sin duda, ése es el viernes. Los viernes son reencuentros entre personas que, encarceladas el resto de la semana, se liberan de sus cadenas gracias a un permiso de fin de semana. Salen a flote las relaciones personales, se comparte el tiempo y surgen los roces. A veces me da la impresión de que la gente no sabe convivir si les sacan de la rutina, y existe el sábado para confirmarlo.
El sábado, dedicadoa Saturno, el Chronos Griego, el tiempo y el kharma. Supongo que lo de el tiempo es para que seamos conscientes de que no nos queda ya nada de fin de semana, y hay que aprovecharlo. Lo del kharma para que pensemos en lo que hicimos el viernes...... nunca se sabe dónde ni con quién acabamos. Obramos bien ayer? Se nos fue la pinza? Dejaste escapar una oportunidad? eso entre semana nunca se plantea, porque está todo prefijado. El sábado podemos compensar los fallos del viernes, regular la balanza, mejorar el kharma!!!
("hoy no he hecho la cama, no he mejorado el kharma, no me he quitado las legañas... te invitaría a cenar, pero no me queda pasta!" ..... como dicen en una canción).
Pero una vez que el sábado llega a su fin, entra en escena el fatídico y odiado domingo. Yo soy la primera en odiarlo profundamente. Golpea la realidad con furia, ya no hay manera de solucionar las cagadas del fin de semana, hasta el próximo como mínimo. Y lo que es peor, el lunes está acechando y te sientes la presa. Sólo te falta eso, aún encima de estar dándole vueltas a asuntos que atañan todos los ámbitos, encima la presión de un mañana típico. El domingo, representa al sol, la autorrealización, quizás es lo que nos lleve a reflexionar cada noche de domingo en soledad.
Sin embargo Júpiter (jueves) representa el conocimiento, la filosofía. La reflexión del domingo y el conocimiento del jueves enmarcan una serie de días propicios para la realización, y desde luego, así es exceptuando,quizás, el plano laboral. El jueves empiezas a planteare el fin de semana, con sus consecuentes relaciones personales con gente a la que durante la semana no ves, y si encima eres una persona solitaria y reflexiva en rasgos generales, probablemente ni siquiera mantengas contacto con ellos, filosofas, buscas conocer, ansías saber qué pasará con tal o cual. Es otro mundo, tu verdadero mundo, no en el que por necesidad debes vivir.
El domingo es balance de la semana, en el ámbito laboral y sobretodo en el personal. Recuerdas lo que tenías pensado el jueves que iba a pasar, lo que finalmente pasó el viernes, lo que trataste de hacer el sábado para corregir respecto al vernes, las consecuencias globales del fin de semana, los cambios contextuales que has propiciado y los que han surgido sin que tú tengas nada que ver.
Es el día en el que más tardas en dormirte por causas tanto físicas como psicológicas. Físicas porque por lo general suelen ser días de clausura descanso, con lo que no habiendo madrugado y ante la posibilidad de una apetecible y reparadora siesta es más que posible que tu cuerpo haya descansado lo suficiente como para no caer rendido entre las sábanas. Muchos quisieran ser Nenucos, de esos que en cuanto se colocan horizontalmente entran en un largo y profudo sueño, pero por desgracia eso no va así. Al no caer rendido de primeras, la mente empieza a amasar pensamientos, suposiciones y proyectos de una manera tan frenética que acabas agotado con tantas cosas sobre las que meditar. Te ametrallan los recuerdos, todos duelen, los buenos y los malos, en un caso porque ya pasó y en otro porque lo pasaste. Los que ya pasaron anhelas que vuelvan a repetirse, los que pasaste confías en que no vuelvan a asomarse por tu vida.
Finalmente concilias el sueño, podría ser que con la almohada y las pestañas húmedas, para internarte en otro mundo, reflejo distorsionado del tuyo. (ya me liaré otro día con paranoias sobre los sueños)

Abres los ojos, Amanece y Vuelve a Empezar.