02 septiembre, 2005

Estamos que lo tiramos....


Siguiendo la trayectoria de explosión expresiva que últimamente mantengo, continuaré con la historia esa de la dependencia y la hipocresía.
Creo que hay 2 tipos de personas (qué frase tan original!), o mejor explicado las personas se pueden incluir en uno de los 2 grupos: los que hacen las cosas porque quieren, y los que las hacen pensando en los demás. Esto a primera vista se puede interpretar como egoístas Vs generosos, pero ni mucho menos. Egoísta es aquel que hace las cosas porque quiere y además le da exactamente igual a aquién haga daño, los efectos colaterales se la pelan, hablando claro. Los generosos son los que dan siempre que quieren y pueden (generoso no significa gilipollas, si no tienes no vas a estar dando). En cambio la clasificación que planteo tiene otros matices.
Los que hacen las cosas pensando en los demás, no significa que piensen en el beneficio de los demás sino en el suyo propio basándose en lo que agrade a los demás, es la búsqueda de reconocimiento, o la espera de una posible recompensa (si hoy hago esto por X, mañana X lo hará por mí). Esta teoría flaquea por todos los flancos, en primer lugar no se puede agradar a todo el mundo, por lo que antes o despues la gente se da cuenta de esa ambigüedad y falta de personalidad y tienden a emigrar. Si, por el contrario, les mueve intereses futuros lo único que conseguirán serán decepciones, palos y puestas en ridículo. Muchos de esos de los que espera lo mismo que dió, jamás le otorgarán su ansiada recompensa, no todos somos iguales ni consideramos importantes las mismas cosas y al descubrir su cara de decepción y progresivo alejamiento habrá perdido todo el aprecio que esa persona ( quizás no lo demostró de la manera que esperaba) puede ser que le tuviera. Por espabilao, por necesitar otros ojos donde verse reflejado para saber cómo es.
Sin embargo, aquellos que hacen las cosas porque quieren no esperan recompensas, ni reconocimientos. Eso es pensar en los demás, la relación real con la gente, mirar a los ojos y dar si crees que lo merece, en el caso de que no lo creas, no hay que dudar ni por un instante si dárselo para que se sienta bien, o para no quedar mal. MENTIRAS MENTIRAS MENTIRAS. Eso es engañar a la gente, aunque en realidad estén más contentos, puesto que mantienen una relación de afecto mutuo con otro, absolutamente ficticia. Símplemente se da al que se quiere, aunque pasen siglos y no te vayan a responder de la misma forma. Si un día no te apetece ver a alguien, se lo dices y santaspascuas, porque puede estar seguro de que cuando esté contigo será porque estás verdaderamente agusto compartiendo tu tiempo con esa persona. Nunca por obligación. Y mucho menos por cumplido.
Odio los cumplidos.......................


Bueno... quedan 10 minutos para que comience oficialmente el fin de semana, que creo que puede venir movidito.