He de reconocer una cosa, cuando me despierto soy insoportable, probablemente porque lo que me rodea, ABSOLUTAMENTE TODO me parece insoportable, una tortura. Cualquier ruido, cualquier luz, cualquier contacto no esperado.
No comprendo cómo la gente se despierta con ganas de hablar, porque en serio, hay banda que parece que tengan que hablar todo lo que han dejado de hablar mientras dormían (seguro que sueñan con que dan conferencias o algo de eso debido a la frustración fruto de su silencio). Y lo peor del asunto es que no se dedican a los monólogos (lo cual sería un detalle) sino que tratan de hacer partícipes a todo el que les rodee, pregunta - gruñido, pregunta - gruñido. Y siguen preguntando, creo que buscan la mala contestación para empezar el día movidito, debe ser su manera de despejarse.
Una de las razones por las que probablemente muchos no seamos personas hasta pasada una hora desde nuestro amanecer es el despertador. El infernal despertador con su característico e irritante timbre. Sostengo la teoría de que la frecuencia de la onda sonora de los despertadores ha sido descubierta por algún científico cabrón fiel seguidor del refrán A Quien Madrudga, Dios le Ayuda , porque la sensación que se tiene inmediatamente despues de apagar el dichoso ruido es realmente estremecedora. Seguro que experimentaron en campos de concentración con ello (permítaseme el toque de humor negro).
Pero existe algo peor que el despertador, que consigue lo mismos efectos pero magnificados sin haberse inventado para tal finalidad. Y es el teléfono. Maldigo a todos y cada uno de aquellos que me han despertado alguna vez, porque, lo peor del tema esque encima no lo tenías programado. El despertador es algo así como un suicidio, al fin y al cabo eres tú quien lo pone o deja de poner (excpetuando al típico vecino que se va de vacaciones y se deja el despertador puesto, ycada día de la quincena amaneces en su horario), sin embargo el teléfono es un homicidio!!! superando con creces lo de "grado de tentativa". Sí!!! sé que a muchos les tiene que pagar el gobierno en una especie de campaña contra vagos y maleantes, a los comerciales telefónicos y a las voces misteriosas que "por casualidad" justo llaman cuando duermes y resulta que se han confundido. Lo sé!! lo sé!!!!!!!
Algún día desenmarañaré toda esa conspiración que existe contra mi descanso y destrozaré todos los despertadores del mundo.
08 septiembre, 2005
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